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Dos normas ortográficas que causan dudas entre los estudiantes de español

Publicada: 23 de octubre de 2018

Que nuestro idioma está repleto de normas ortográficas, en ocasiones complejas, es algo de lo que somos ampliamente conscientes, y en numerosas ocasiones nos trae de cabeza (tanto para los propios hispanohablantes como aquel que se halla inmerso en el proceso de aprender nuestra lengua).

Enumerar las normas ortográficas con mayor dificultad para los estudiantes de español sería por tanto una tarea muy extensa de abarcar. Por eso, vamos a centrarnos en las dos principales, las dos más intrincadas para nuestros aprendices, con el fin de esclarecerlas y que puedan aplicarlas de una forma más sencilla.

1. Acentuación, con o sin tilde.
Esta parte de la gramática supone un ejercicio especialmente confuso para aquellos estudiantes cuya lengua materna carece de tildes y, a pesar de que en nuestro país se aprende a una edad temprana (en el ciclo de primaria), normalmente nos persigue a los propios castellano parlantes de por vida. En muchas ocasiones los hispanohablantes tendemos a no utilizarlas, sobre todo a la hora de emplear las redes sociales y resto de aplicaciones que conllevan una comunicación escrita.

Es importante distinguir entre el acento y la tilde:
Todas las palabras llevan acento, pues es la sílaba donde recae la mayor intensidad de voz. Otra cosa es el acento ortográfico o tilde, cuyo uso nos cuesta más distinguir. En castellano existen cuatro tipos de palabras:

  • Palabras agudas: son aquellas cuya acentuación o mayor intensidad de voz recae en la última sílaba. Deben ir acentuadas únicamente aquellas que terminan en “n”, en “s” o en vocal. Ejemplos: sofá, café, sillón, capitán.
  • Palabras llanas o graves: la intensidad de voz recae en la penúltima sílaba. En este caso, y al contrario de la regla anterior, llevan tilde las que no terminan ni en “n”, ni en “s”, ni en vocal. Ejemplos: lápiz, útil, azúcar.
  • Palabras esdrújulas: la intensidad de voz recae en la antepenúltima sílaba y todas llevan tilde. El mejor ejemplo es la propia palabra “esdrújula” o pájaro, sílaba, báscula.
  • Palabras sobresdrújulas: la sílaba anterior a la antepenúltima es la que lleva la intensidad de voz y de igual forma que las anteriores, todas llevan tilde.

2. Verbos ser y estar. Los eternos incomprendidos de nuestra gramática.

En ciertos idiomas no existe diferenciación alguna respecto a estos dos verbos, lo que conlleva una enorme confusión a la hora de diferenciarlos. Sirva como ejemplo el verbo to be en inglés o el verbo sein en alemán.

Muchas de nuestras expresiones habituales cambian diametralmente su sentido en función del verbo que utilicemos, pudiendo incluso tener connotaciones negativas, pues no es lo mismo estar orgulloso que ser orgulloso. He aquí otros ejemplos:

Ser vivo o estar vivo
Ser negro o estar negro
Ser listo o estar listo
Ser limpio o estar limpio
Ser ciego o estar ciego
Ser bueno o estar bueno

El único remedio es practicar, practicar y seguir practicando. Veamos algunas reglas que puedan ayudarnos a diferenciarlos:

- El verbo ser expresa:
Identidad (yo soy); origen (eres de España); profesión (somos profesores); posesión (es vuestro); cualidades permanentes (es grande).
- El verbo estar expresa:
Localización (está lejos); circunstancias pasajeras (estoy cansado); resultado de un proceso (está cocinado); profesión temporal (está de camarero en un bar); estado anímico (estoy triste)

La recomendación desde el Centro Universitario CIESE-Comillas para que cualquier tipo de alumno pueda fijar estos conocimientos, aplicarlos a su propio vocabulario y redacción de textos es, como siempre y como no podría ser de otra forma, leer en abundancia. Es nuestra mejor receta.

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