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Las lenguas más fáciles y difíciles de aprender si eres hispanohablante

Publicada: 23 de febrero de 2018

Si eres hispanohablante y estás pensando aprender una segunda lengua que te permita ampliar tu vocabulario y así poder comunicarte con el resto de ciudadanos del mundo, en este artículo vamos a contarte lo que hemos investigado acerca de cuáles serán las lenguas en las que mayor y menor esfuerzo tendrás que invertir para su aprendizaje.

En primer lugar, tendrás que tener en cuenta los diferentes factores que afectan directamente al proceso de aprendizaje de una lengua:

Factores neurobiológicos:  Están relacionados con la anatomía, exactamente con la configuración anatómica del cerebro y sus características propias. Huelga decir que si nuestra estructura cerebral está dañada, o sufre una malformación de algún tipo, la barrera de aprendizaje de cualquier idioma se eleva hasta cotas muchas veces insalvables.

Factores cognitivos:

- La inteligencia: está intrínsecamente ligada a la capacidad de aprendizaje.
- La memoria: imprescindible en la retención de nuevas palabras, símbolos y pictogramas.
- La atención: nos ayuda a filtrar la información que consideramos interesante y a desechar la que no.
- Proceso de aprendizaje: está relacionado con la personalidad y responde a las vías a través de las cuales procesamos la información. Podemos diferenciar 3 modelos:

Kinestésico: El modelo a seguir si eres una persona activa e inquieta (Solo el 5% de la población es capaz de exprimir al máximo este modelo de aprendizaje). Los  estudiantes “kinestésicos” aprenden a través de la experiencia, manteniendo siempre la mente activa.

Visual: Se ayudan de conjuntos de organizadores gráficos para comprender y procesar la información. P.Ej. Mapas conceptuales, líneas de tiempo, etc.

Auditivo: Se apoyan en la asimilación de la información a través del oído.

- Estrategias de aprendizaje: cada uno tenemos la nuestra, en ella definimos el objetivo y el conjunto de acciones que vamos a desarrollar para alcanzarlo.

Factores de personalidad: Si es la primera lengua no nativa que aprendes, te darás cuenta de que tus experiencias, capacidad de comunicación e integración social, etc. juegan un papel determinante en el proceso de aprendizaje.

Factores emocionales: Sin actitud para aprender, es difícil que aprendas. Busca siempre un momento óptimo en el que te encuentres “despejado” y tranquilo y valora el impacto que puede tener el aprendizaje de una nueva lengua sobre la frustración que puede causarte.

Una vez que ya conocemos qué factores personales afectan directamente al aprendizaje de una lengua, es hora de ver qué aspectos morfológicos, sintácticos y semánticos pueden suponer una barrera insalvable cuando intentamos aprender una nueva lengua.

¿Cuáles son entonces las lenguas más fáciles y difíciles de aprender? ¿Por qué?.

Como es lógico, para cualquier hispanohablante, las lenguas latinas o romance (derivadas del “latín vulgar” (etimológicamente conocido por pertenecer al vulgo o pueblo): francés, Portugués, Italiano, Español y Rumano podrían ser las más asequibles de abordar, dado que comparten ciertas características como son el orden sintáctico (normalmente suele ser sujeto + verbo + objeto), el paradigma verbal es del tipo “flexivo” lo que significa que las formas verbales se organizan según la persona, el número, el tiempo, el modo, el aspecto y la voz y además, por lo general los sustantivos concuerdan gramaticalmente en cuanto al género y el número con el adjetivo correspondiente. Asimismo, los sustantivos concuerdan en número con el artículo en caso de ir precedidos por este. Casi nada.

En la otra cara de la moneda encontramos lenguas como el ruso, cuyo alfabeto cirílico cuenta con 33 símbolos y unas reglas fonéticas nada despreciables. A esto hay que añadir las 6 declinaciones posibles (nominal, acusativo, genitivo, dativo, instrumental y preposicional), si el alemán con 3 ya cuesta, el ruso requiere -cuanto menos- paciencia.

Otra lengua que debes aprender si estás en un momento de retos personales es el japonés. La lengua del “país del sol naciente” cuenta nada menos que con tres sistemas de escritura: “Kanji”, “Hiragana” y “katakana”. El primero de ellos cuenta con 2000 símbolos con significado propio, por lo que si eres aplicado en el modelo de aprendizaje visual, quizá tengas cierto éxito. Sin embargo, y a pesar de su aparente complejidad, posee una fonética similar al español, por lo que hay quien dice que no es complicado de pronunciar.

Eso sí, si hay una moneda que se “lleva la palma” en el nivel de dificultad de aprendizaje para un hispanohablante esa es el chino mandarín. Con 50.000 ideogramas (signo gráfico que representa un concepto o idea de forma sintética y no por análisis de sonidos o formas), presenta dificultades tanto en su pronunciación (cuenta con cuatro tonos más uno neutro y cada una de las entonaciones tiene un significado distinto. Así si decimos “mo”, dependiendo de cómo se pronuncie, puede significar: caricia, rozar, embadurnar o punta.

Bueno, aquí están expuestas las peculiaridades de algunas de las lenguas más fáciles y difíciles de aprender por un hispanohablante. ¿Con cuál te atreves?

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