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Comillas es modernismo

Publicada: 13 de abril de 2017

La conocida como “villa de los obispos” se encuentra enclavada entre cuatro pequeños cerros  a orillas del Cantábrico. Bien de Interés Cultural en 1985, destaca por la calidad y número de obras y monumentos que reflejan fielmente el lenguaje modernista, concentrado en expresiones arquitectónicas de finales del siglo del XIX y principios del XX.

La villa está asociada a los marqueses de Comillas que establecieron sus negocios en Barcelona, culminando con la concesión, en 1878, del título de marqués de su villa natal, Comillas, como reconocimiento de Alfonso XIII al apoyo económico y material prestado en la lucha contra la insurrección cubana. Esa fecha es una referencia fundamental, ya que a partir de este momento surgen obras de gran importancia para la historia de la arquitectura española como el Palacio de Sobrellano (1881-1890), la Capilla panteón (1881), el Capricho (1883), el Santo Hospital (1888), la Fuente de los Tres Caños (1899), el Monumento al Marqués (1890), y la Universidad Pontificia (1892).

El Plan de Excelencia Turística de Comillas pone a disposición de quienes la visitan el más completo conjunto de recursos, que les permitirán conocer, valorar y disfrutar Comillas en sus distintas facetas, entre ellas planteando al visitante un cómodo itinerario para ir encontrando todas las huellas que el modernismos ha dejado en la villa. Empezando en la Fuente de los Tres Caños, y siguiendo el sentido de las agujas del reloj, nos iremos encontrando, por este orden: el Capricho de Gaudí, el Palacio de Sobrellano, la Capilla Panteón, la Universidad Pontificia, el Cementerio, el Monumento al Marqués de Comillas, la Puerta del Moro, la Coteruca, y el Santo Hospital de Comillas.

El Centro Universitario CIESE-Comillas tiene su sede en el incomparable Seminario Mayor, una visita obligada para quienes vienen a Comillas. Encontramos en este conjunto de edificios un ejemplo de eclecticismo gótico-mudéjar. Posteriormente, a partir de 1889, se añade la decoración modernista, llevada a cabo por Luis Doménech en el paraninfo, vestíbulo, escalera, o la puerta de bronce. El plano general del edificio sigue directrices jesuíticas muy tradicionales, con el establecimiento de dos patios separados por la iglesia, el patio de la comunidad y el patio de las aulas. Junto a Domenech participaron otros artistas catalanes, como el pintor Eduard Llorens Masdeu o el taller de fundición Masriera & Campins, autores de las Puertas de bronce de las Virtudes.

Si quieres una visita guiada por el Seminario Mayor, en el siguiente enlace tienes toda la información.

 

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