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El español: cuando la riqueza léxica de una lengua se nutre de las migraciones

Publicada: 1 de abril de 2020

“Es tiempo de lectura y de cultura”. No se nos ocurre otra forma más original que recurrir a esta cita que, según Google, podría atribuírsenos para continuar con esta serie de artículos escritos con el único objetivo de compartir con vosotros nuestros conocimientos sobre la lengua hispánica a través del análisis de situaciones cotidianas y no tan cotidianas que han llevado a nuestra lengua a convertirse en la segunda en número de hablantes en todo el mundo. Con esto pretendemos ayudaros a pasar el rato en estos momentos tan confusos que nos ha tocado vivir.

Hoy vamos a hablar sobre inmigración y lengua, y seguramente os preguntaréis: ¿qué tiene que ver una con la otra? Pues mucho. Y más concretamente en el caso del español.

Seguramente, entre los siglos VI d.C. y IX-X d.C. sus primeros estudiosos nunca pensaron en la penetración que nuestro idioma tendría a lo largo y ancho del globo terráqueo mientras comenzaban a transformar vocablos y términos del latín para crear las primeras lenguas romances y establecer así los pilares de un idioma que hoy por hoy sirve como “vehículo comunicativo” para millones de personas. Todos ellos, sin quererlo o pretenderlo, lo han mezclado, incorporado e incluso reescrito, dando lugar a una lengua rica en matices y expresiones, semánticamente extensa, sintácticamente infinita, adaptable, difícil y que, aún con todo, se permite “mantener entre sus filas” caracteres impronunciables para aquellos que no la dominan. Por todo lo anterior logra mantener viva su seña de identidad, su irreductible parcela de originalidad.

Desde hace miles de años las “corrientes humanas” y el lenguaje que divulgan y llevan consigo han venido generando un gran impacto social, político, económico y cultural. A través de las diversas investigaciones recogidas en una serie de revistas culturales, sabemos que hace más de 1000 años comenzaba la expansión de nuestro idioma gracias a los soldados cristianos de Castilla y sus primeras movilizaciones hacia el sur de la Península Ibérica, donde por aquella época predominaban las lenguas árabes.

En la actualidad, sin embargo, los mayores movimientos migratorios sobre los que se apoya el crecimiento en el uso de nuestra lengua proceden del sur al norte del continente americano. Tanto es así, que en el siglo XX, y gracias a la inmigración, Estados Unidos es el segundo país con hispanohablantes después de…

¿Colombia? ¿Argentina? ¿Perú?... Nada de eso. El ganador es Méjico, con un total de 121,9 millones de hispanohablantes. Las circunstancias políticas, sociales y económicas que vive el país azteca en la actualidad han provocado que el flujo migratorio se haya incrementado en los últimos años, enriqueciendo zonas como Nueva York, Florida o California. Esto demuestra que el español, más que un idioma, se ha convertido en un gran medio de comunicación.

Como veis, las lenguas internacionales como el español han llegado a serlo gracias a la “palanca de crecimiento” que ha supuesto el cruce de fronteras de sus hablantes y su integración en nuevas sociedades. Por esta razón y las anteriormente expuestas, las instituciones que velan por aunar este amplio y dilatado lenguaje bajo unas mismas normas, por ejemplo la RAE en España o la AAL en Argentina, muchas veces son incapaces de desarrollar mecanismos apropiados para definir “el correcto uso del español”. Esto es debido, en parte, a que en muchas ocasiones se impone el prestigio sobre la utilidad, mostrando una identidad relacionada con el propio idioma en función de la ubicación de sus hablantes.

Capítulo aparte merecen nuestros literatos más importantes como Miguel de Cervantes, que da nombre al Instituto que promueve nuestro idioma por todo el mundo, Federico García Lorca o los hermanos Machado quienes a través de su prosa, versos, poesía y narrativa han sido capaces de impregnar el mundo de grandes obras maestras de la lectura contribuyendo sin parangón en el reconocimiento, admiración y aceptación de nuestra lengua.

Esperamos que os haya gustado nuestro artículo de hoy. Recuerda que en el Centro Universitario CIESE-Comillas trabajamos día a día por la difusión y el aprendizaje del español.

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