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Las figuras literarias: “aprender español te abrirá las puertas del mundo”

Published: 23 de January de 2020

¿Alguna vez has tenido que darle mayor expresividad a tus textos para convencer a alguien? ¿Has querido transmitir con palabras conceptos rescatados directamente de tu imaginación en la redacción de una carta personal o un manuscrito?... Entonces, quizá sin saberlo, has utilizado lo que en gramática conocemos como figuras literarias, que son recursos lingüísticos retóricos o estilísticos que permiten embellecer el lenguaje o darle complejidad a tus expresiones. En resumen: transmitir emociones a tu interlocutor a través de la palabra común.

Las figuras literarias constituyen un recurso muy útil cuando desarrollamos la “parte subjetiva” de cualquier mensaje, ya que nos permiten “alcanzar e influir sobre el plano emocional de nuestro interlocutor, modificando su percepción e incluso el significado de los términos que comúnmente se alinean, unos tras otros, para formar frases u oraciones más o menos complejas”. Sin ellas, cualquier texto literario resultaría vacuo, plano y carente de cualquier sentimiento capaz de provocar afección.

Actualmente, existen más de 50 figuras literarias que cualquier escritor, periodista o estudiante de lenguas puede utilizar en sus textos, pero en el artículo de hoy vamos a centrarnos en las más comunes y en aquellas cuyo objetivo sea escribir “con personalidad propia” debería conocer. Para empezar, debes saber que existen dos grandes tipos de figuras literarias: de forma o dicción, al utilizarlas se varía de forma externa el lenguaje y su distribución y de significado, que son aquellas capaces de modificar el contexto gramatical designando una realidad diferente. Vamos a conocerlas mejor con algunos ejemplos:

 

  • Aliteración. Consiste en el uso repetitivo de un sonido: “.-..ssssssssssh, ¡sal ahora mismo!- chistó la profesora; estaba claro que así, no iríamos a ninguna parte con ella”.
  • Anáfora. Consiste en una repetición intencionada de varias palabras al comienzo de frases o verbos. Veamos un ejemplo en este extracto de un poema de Gustavo Adolfo Bécquer:

“Mientras las ondas de la luz al beso palpitaban encendidas:
mientras el sol de las desgarradas nubes del fuego y oro vista;
mientras el aire en su regazo lleve perfumes y armonías;
mientras haya en el mundo primavera
¡Habrá poesía!”

  • Polisíndeton. Es una figura literaria que se caracteriza por el uso repetido de enlaces o conjunciones en una sola frase: “Tu amor mata y hiere y sufre y llena y muere”. Si quisiéramos utilizar un asíndeton sustituiríamos las conjunciones por comas: “Tu amor mata, hiere, sufre, llena, muere”.
  • Hipérbole. Muy utilizada para exagerar un hecho: “No hay dolor más grande que el que siento ahora mismo ni herida más profunda que la que tu marcha me ha causado”.
  • Símil. Lo utilizamos para comparar cosas, acciones, personas o términos que se asemejan. Para que sea un símil, siempre utilizaremos las palabras “como” o “parece”:Como un muro infranqueable, así se comportó el defensa central del Real Madrid”.
  • Personificación o prosopopeya. Consiste en atribuir cualidades humanas a los objetos o animales: “La luna estaba feliz, brillaba con todo su esplendor”.
  • Antítesis. Una oposición de dos ideas expuestas en un texto empleando palabras antónimas o frases con significados opuestos: “Me das la vida, pero eres muerte”.

Por último, hemos dedicado un párrafo especial a una de las figuras literarias más utilizada: la metáfora. La metáfora se ha utilizado siempre en literatura como un recurso que nos permite comparar implícitamente dos términos. A diferencia del símil, en la metáfora no utilizamos las palabras como ni parece como elementos comparativos, por lo que se dice que un “término busca sustituir a otro” sin alterar su significado. Si quisiéramos transmitir que los ojos de alguien tienen un brillo bonito y especial utilizando una metáfora, podríamos decir: “tus ojos son estrellas”, pero si quisiéramos utilizar un símil, entonces la forma correcta de expresarlo sería, “tus ojos son como estrellas”.

Como te contábamos al principio del artículo, existen otras muchas figuras literarias que puedes, y debes, utilizar en tus textos como recurso narrativo. Si quieres, puedes compartirnos tus preferidas en nuestros perfiles sociales, estaremos encantados de conocerlas.

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